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Fuente: StudioFútbol

Este domingo 16 de diciembre finalizó el Campeonato Ecuatoriano de Fútbol 2018, con el partido de vuelta de la final del torneo nacional entre Liga de Quito y Emelec. Los albos se alzaron con la corona de forma más que merecida, por lo superiores y dominantes que se mostraron el miércoles en el estadio Capwell y ayer en el estadio Rodrigo Paz.

Analizando las dos finales disputadas esta semana es importante puntualizar cómo se dieron las cosas. El miércoles en el escenario deportivo de los azules, se dio un encuentro más disputado que jugado, de mucha lucha, fuerza, de pelotas dividas y errores de ambos equipos con imprecisiones producto de la ansiedad que significó disputar una final. Los dos clubes iniciaron con apuro y ansiedad, para luego verse la mejor versión de Emelec. Del minuto 25 al 45 del primer tiempo fueron los instantes de mayor lucidez del bombillo en la serie, pues pudo tener más la pelota, asociarse, imprimirle dinámica y movilidad a su juego y llegarle continuamente con peligro a Liga. Emelec encerró a Liga en su campo, gestó 3 opciones claras de gol y 2 aproximaciones más pudiendo convertir el 1-0 a través de Brayan Angulo.

Para la segunda mitad, los azucenas adelantaron líneas y arriesgaron más, le quitaron el balón a Emelec y pasaron a jugar en campo adversario pero sin llegar a poner en riesgo la portería de Esteban Dreer. Liga se aproximaba con tiros libres y de esquina pero sin real peligro. Pero llegaría un error en salida de Dreer que le dejó servido el esférico a Jhojan Julio para anotar el 1-1 de cabeza. Ese fallo acercaría a Liga al título pues en los siguientes minutos se evidenció que tenían más oficio para disputar estos partidos decisivos cuando la situación apremiaba. Liga pudo sostener el empate en Guayaquil con sobriedad y tranquilidad mientras que Emelec se desmoralizó, desesperó, bajó los brazos y al margen de no existir claridad de ideas para elaborar llegadas, tampoco hubo el coraje y enjundia necesarios para buscar con actitud el triunfo. Emelec fue muy temeroso a fallar y perder, tocaba en su campo y entre sus zagueros y no podía avanzar en ofensiva, en tanto que Liga siempre se mostró tranquilo y sereno para salir jugando y disputar cada pelota como demandan unas finales.

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Con ese resultado a favor del cuadro albo llegó el duelo de vuelta en el estadio Rodrigo Paz ayer por la tarde. Liga saltó a la cancha siendo campeón pues el 0-0 lo beneficiaba mientras que Emelec debía marcar si o si goles para hacerse de la victoria o forzar los penales. Ya en la cancha y por alrededor de 65 de los 90 minutos del compromiso, Liga de Quito impuso un dominio abrumador sobre Emelec, jugó muy bien al fútbol y no lo dejó respirar al elenco millonario imponiendo su ritmo y movilidad desde sus mediocampistas hasta los delanteros. Al contrario de lo que se podía pensar por tener esa ligera ventaja, Liga salió a arrinconarlo a Emelec desde el primer minuto y lo logró. Jugaron con una altísima personalidad y con la mística del denominado “Rey de Copas de Ecuador” para desbordar permanentemente a Emelec y llevarle peligro a cada instante. Un ataque tras otro tuvo que soportar la zaga eléctrica y a los 10 minutos Anderson Julio de media distancia y con un golazo, marcó el gol que a la postre sería el del campeonato. Después Emelec quiso responder y emparejar las acciones del partido, equilibró el duelo en mediocampo y pudo responder con dos ataques a través de disparos de Pedro Quiñónez y Brayan Angulo. Pero los albos, en un duelo que se volvió de ida y vuelta, siguieron siendo más incisivos y profundos aprovechando las dubitaciones de la mayoría de los azules para rematarle en innumerables oportunidades al arco de Dreer. Al finalizar el primer tiempo Liga de Quito fue tan insistente que tuvo en Anangonó, Guerrero y los Julio la posibilidad de golear a Emelec por un marcador no menor a 4-0. Emelec salió muy bien librado y pidiendo tiempo, sufrió muchísimo el partido y por suerte los cabezazos y remates azucenas se fueron desviados.

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En el segundo tiempo Liga de Quito pagó tributo al gran esfuerzo de la primera mitad y no fue tan consistente en su juego ofensivo, pero si en lo defensivo dónde su línea de volantes Orejuela-Intriago no permitió el progreso en ataque de Emelec. Liga siguió teniendo ataques peligrosos que no pudo convertir, jugó con la ansiedad e impericia de Emelec que chocaba contra su falta de juego y cansancio e iba manejando su ventaja haciendo que los minutos transcurran para alcanzar el campeonato. Finalmente el marcador fue exiguo para tanta superioridad exhibida por Liga de Quito y tan pobre presentación de Emelec, hablando desde los rendimientos individuales y desde el funcionamiento colectivo.

De lo colectivo se habló en los párrafos anteriores. De lo individual es indispensable hablar ahora y destacar en el Liga de Quito campeón a casi todos sus jugadores y líneas. Gabbarini un arquerazo, el mejor del año sin dudas. La defensa alba la mejor de la temporada con la experiencia de José Quinteros, la solidez de Guerra y Pellerano y Anderson Ordóñez que se lesionó al final, la personalidad de Kevin Minda que ingresó al cambio en las finales y no se achicó y el gran nivel de Christian Cruz. De mediocampo en adelante Orejuela e Intriago fueron bastiones en recuperación y salida, a quienes se sumó Vega cuando el caso ameritaba y formaron un portón inquebrantable de penetrar para los rivales. Más adelante estuvieron los incontenibles hermanos Julio, imparables por su velocidad y manejo de pelota al mismo tiempo para habilitar con acierto, y la conducción de un consolidado Fernando Guerrero, quien venía sin actividad en el exterior pero que retomó su calidad y juego tras la confianza depositada por Pablo Repetto. Y el 9?. En el primer semestre fue Hernán Barcos, quien marcaba goles, defendía, jugaba, se hacía autopases y ponía a definir a sus compañeros. Barcos ganó partidos por sí solo pero emigró al Cruzeiro a mitad de año y su suplente sería quien lo reemplace con creces. Fue Juan Anangonó, quien cuando había entrado al cambio siempre anotaba goles pero que ahora pasó a hacer lo mismo pero siendo el protagonista, el titular.

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El entrenador fue Repetto, quien venía de ser subcampeón con Independiente Del Valle en la Copa Libertadores 2016 y en este año impuso su idea de juego en un renovado plantel. Llevó a Liga de Quito de ser octavo en el Campeonato Nacional 2017 a ser el primero y campeón en el del 2018. La forma de juego no gustó a la mayoría pues era muy defensiva, con muchos resguardos y de más cuando el marcador lo favorecía, el equipo esperaba y respondía de contragolpe con alto nivel de contundencia, lo cual sirvió para cumplir el objetivo siendo el más regular del año. Todos estuvieron peleando el torneo unas fechas de una etapa u otra, al inicio y se bajaron de la lucha al final o viceversa pero Liga siempre peleó hasta el final en las dos etapas, era el mejor y lo demostró en el ida y vuelta ante Emelec.

Para concluir felicitar a ambos equipos, a Liga por el excelente año realizado y la copa alcanzada de forma más que merecida. Del lado de Emelec, aplaudirlo de pie por este 2018. Se sobrepusieron a muchos aspectos en contras que tuvieron que sobrellevar como indisciplinas de jugadores, salida y llegada de nuevo técnico, partida de futbolistas de jerarquía y falta de su reemplazo y de una plantilla óptima en calidad y cantidad. Con todo eso llegar a una final es mérito a destacar en base a esfuerzo, unión de grupo y dedicación. Era objetivo cumplido la final pues se superaron a sí mismos y las expectativas de todos, dieron el máximo de ellos y lo intentaron todo hasta el final, pero la renovación pesó en futbolistas que carecen de experiencia y temple en este tipo de definiciones y que la ganarán con los años y partidos. Emelec suma un vicecampeonato más y ha sido cuatro veces campeón y cinco veces subcampeón en la década, el mejor sin discusiones.