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Foto de Mafer Flores Gallardo

Fuente: StudioFútbol

Este domingo por la tarde en el estadio Capwell se jugaba un partidazo, el mejor de la fecha entre el puntero de casi toda la segunda etapa Macará y Emelec, que venía con una sequía de triunfos hace cuatro partidos y si el resultado se repetía dejaba al bombillo sin opciones de seguir aspirando a ganar esta fase del campeonato. Toda vez que en sábado ganaron con muchos apuros y con lo justo Barcelona, Liga de Quito y Delfin la presión para Emelec, que de por sí ya existía antes de que comience la fecha 15, se incrementó y el equipo azul estaba más obligado que nunca a ganar, estaba en una situación límite.

Por la presión de ser un equipo grande y que no puede estar alejado de pelear por el título Emelec debía ganar, más todavía por el hecho de aprovechar su localía para sumar puntos pues de visitante no puede ganar y también por acercarse al puntero. Macará no ganaba hace tres encuentros y también estaba necesitado de unidades pues albos y cetáceos lo alcanzaron, pero por cómo se planteó en campo veía muy bien un empate, algo que finalmente no podría conseguir. En Emelec las dudas pasaban porque venía de cotejos en los que no tenía buen juego de conjunto de mediocampo en adelante, creaba muy pocas opciones de gol, y rivalizaba ante un cuadro invicto fuera de casa y que tenía una defensa muy aplicada y a la que le marcaban muy pocos goles. Ya en el partido que analizaré en las siguientes líneas, el mismo tuvo de todo y Emelec logró una muy buena presentación para establecer una superioridad marcada sobre Macará.

En el primer tiempo a Emelec se le hizo muy difícil penetrar en la línea defensiva de Macará, equipo que cambió su sistema de cuatro defensas, cuatro volantes y dos delanteros a jugar con uno de cinco zagueros, tres mediocampistas y un par de atacantes. Macará salió con un libreto claro de defender muy atrás, estar aplicado en la marca al jugador contrario cuando este tenía la pelota, sacar su valla invicta y apelar a sorprender a Emelec aprovechando una pelota detenida. Los futbolistas azules no encontraban espacios por dónde juntarse en paredes o triangulaciones, retrotraían mucho la jugada cada vez que la iniciaban, jugaban a veces a los pelotazos y centros que terminaban en pelotas divididas y para Macará y hacían pases desmedidos y errados. No pudo ser un buen primer tiempo de Emelec, que jugó el partido con la intensidad e ímpetu necesario pero no con la claridad y desequilibrio que se necesitaba de parte de sus elementos. Por lo que no podía hacer Emelec, dañar al rival, y por lo que no quería hacer Macará, responder en ofensiva de forma continua, es que las opciones de gol escasearon. Emelec tuvo dos, un mano a mano que Angulo definió al cuerpo de Burrai y un cabezazo de Jhonson que se fue apenas desviado, mientras que Macará vio a raíz de un tiro libre un tibio cabezazo de Tévez que Dreer envió al córner. Emelec salió a proponer en el duelo, a intentar generar juego por el centro o por las bandas pero tuvo complicaciones: por izquierda fueron inofensivos Jhonson y Rojas al intentar desbordar, por derecha Romario Caicedo pasó bastante al ataque pero no enviaría buenos centros y por el centro Joel López no fue influyente o decisivo con pases a profundidad. Así el lapso inicial fue favorable al elenco ambateño, quien quería tener maniatado y amarrado al bombillo y lo lograba hasta ese momento pues el local estaba impotente y sin ideas de cómo atacar.

En el segundo tiempo las cosas cambiaron para el equipo que quería ganar el compromiso y que era Emelec, quien encontró más juego asociado, espacios generados por mayor movilidad de sus jugadores y llegadas que terminarían en goles. Esto empezó a darse por una variante que hizo el DT Mariano Soso, quien acertadamente ingresó a Matamoros por Orejuela convirtiendo un cambio en dos. Joel López pasó a jugar como extremo derecho en el puesto dejado por Orejuela y Matamoros de enganche en el lugar que ocupaba López, y así Emelec fue mucho más profundo en ataque con dos futbolistas que destacaron. López fue desequilibrante y puso mano a mano varias veces a Bryan Angulo con el arquero adversario, y Matamoros entró para pedir el balón, asumir responsabilidades, organizar al equipo y ser muy participativo para provocar sociedades por los costados. A ellos se sumó Queiroz, que estuvo impreciso en el primer tiempo pero volvió a resaltar por correr toda la cancha recuperando pelotas y darle salida clara y juego al elenco eléctrico.

Emelec impuso las condiciones en el cotejo en el segundo tiempo, comenzó a desordenar a Macará con los buenos pases filtrados de López para Joao Rojas y Bryan Angulo y también con los goles que llegaron fruto de un juego más fluido y contundente en ataque. A los 61 minutos López puso un pase fenomenal a Angulo para que este defina por encima del golero celeste y logre el 1-0. Antes Angulo había tenido un mano a mano que terminó con un remate de Rojas al palo y después del gol inicial, el asedio azul llevó a una falta penal sobre Rojas que Matamoros no podría convertir. Ese error no bajó las revoluciones de Emelec sino que le dio más convencimiento a lo que estaba haciendo en cancha, para seguir buscando más goles y así llegó la segunda conquista de Angulo a los 69 minutos con un nuevo “sombrerito” del “Cuco” a Burrai.

El millonario sometió al equipo visitante, además de los goles lo puso a preocupar en dos oportunidades más a través de un muy activo Joel López, quien remató mucho al arco de media y larga distancia y de tiro libre. Fue importante que Emelec entendió que debía seguir buscando siempre el ataque, situación que en partidos pasados no sucedió pues su entrenador decidió pasar a defender muy tempraneramente y le terminaron empatando o hasta ganando. Soso aprendió y corrigió para esta ocasión y le resultó. Al margen de que Macará descontó a los 80 minutos por intermedio de Burzio en su segundo ataque del juego y que esto causó algo de preocupación en la hinchada, Emelec se había mostrado mucho mejor a su rival y lo pudo ratificar en los minutos que restaban haciendo que el ataque sea su mejor defensa.

En el final del partido Soso ya no ordenó el ingreso de volantes de contención o defensores sino que refrescó líneas prescindiendo de jugadores cansados, y le dio la oportunidad de actuar a Mondaini, tras superar una larga lesión de tobillo, y a Byron Palacios, goleador de Emelec en la categoría de reservas y que jugó los minutos adicionales. Mondaini retuvo la pelota en sus pies y le dio la serenidad y el manejo del ritmo del juego que necesitaba el bombillo en ese momento, en tanto que Palacios entró y tuvo un debut soñado e inolvidable con la camiseta de Emelec, un estreno de película. Pisó la cancha a los 92 minutos, le quedaban dos más pues el arbitro ordenó jugar hasta los 94, y en su primera jugada y que sería la última del choque haría un verdadero golazo para enmarcar. Palacios fue a luchar en media cancha con dos futbolistas de Macará, ganó en el cuerpo a cuerpo, corrió vertiginosamente hacia el arco contrario, por velocidad eludió al defensa Manchot que lo quiso derribar con falta y definió con una frialdad altísima para vencer a Burrai. El festejo fue descomunal en “La Caldera” que explotó de júbilo queriendo sumarse a la emoción del debutante, que sin dudas soñaba con un día así de feliz y lo festejó a rabiar con sus compañeros que corrieron a abrazarlo.

Así se definió el éxito de Emelec por 3-1 ante Macará. El cuadro azul le ganó al líder y al equipo que no había perdido como visitante en la etapa, más importante todavía lo hizo en un momento necesario y mejor aún si pudo mejorar en su juego colectivo. Ahora Macará comparte la punta del torneo nacional con Liga y Delfín (con 25 puntos), y allí cerquita, al acecho están Emelec y Barcelona (con 24 unidades), y un poco más atrás pero también en la pelea vemos a Aucas (con 23 puntos) y Católica (con 22 unidades)… Campeonato Ecuatoriano más apretado que nunca, muy irregular, dónde los pronósticos fallan casi siempre y que seguramente será de infarto en estas siete jornadas restantes…