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Peter Powell - EFE

Fuente: Mundo Deportivo

Cuentan las malas lenguas que el Barça, a finales de los setenta, quería fichar a un joven portero de la Real Sociedad. Se llamaba Arconada y ficharon a Artola. No les fue nada mal con Pello bajo palos, pero la idea era otra.

Diez años más tarde, el Barça contrató a Manolo Hierro. En realidad, se equivocaron de hermano. Cruyff Rexach querían a Fernando Hierro y alguien se confundió en la operación. Manolo fue un adorno en el Camp Nou mientras Fernando resultó ser un central que marcó una época.

Son anécdotas que vuelven a la memoria cuando ves lo que pasó en el Madrid en la sucesión de Zinedine Zidane. Aunque la versión oficial mantenga que la primera opción fue siempre Lopetegui, la realidad es que Massimiliano Allegri, entre otros grandes entrenadores, puede contar la llamada que recibió de la casa blanca.

También sondearon a un Mauricio Pochettino que prefirió ser fiel al Tottenham. Y quizá, la preferencia en ese momento de desorientación, fue fijarse en Jürgen Klopp, el alemán que en Dortmund o en Liverpool presenta siempre un futbol atractivo. Tampoco consiguieron moverle de Anfield.

Visto hoy, parece un chiste. Pretender a Jürgen y conformarte con Julen.