COMPARTIR:

Fuente: Diario Olé

Irak entregó su lista de 23 convocados, pensando en el amistoso con Argentina. Pero aunque se busque una y otra vez, es difícil rastrear algún nombre familiar para los futboleros. Lo que sí se puede encontrar fácilmente es que la figura de la selección asiática es el también poco conocido Justin Meram, que tuvo en los últimos meses un reconocimiento importante por medio de su historia personal.

Para empezar a contar los detalles de su vida, hay que señalar que el extremo nació en Estados Unidos hace 29 años. Al ser hijo de descendientes iraquíes, con el 11 de septiembre como contraste, su día a día no fue fácil y hasta lo llegaron a tratar de “terrorista apestoso”.

Pero el fútbol fue su principal herramienta para hacer oídos sordos mientras crecía: se formó jugando al soccer en los Yavapai Roughriders y Sporting Arizona FC. Luego pasó por el Michigan Wolverines, hasta que entró en el Draft (sistema para incorporar refuerzos de la MLS) y firmó con el Columbus Crew en el 2011.

Dos años después de eso, le llegó un mensaje a su Facebook que le cambiaría la vida. “¿Sos iraquí?”, decía el texto de un desconocido. Después de pensarlo por un segundo, Meram respondió: “Sí, lo soy”. ¿Quién era esa persona? Yousif Al-khafajy, un fanático del combinado asiático que estaba buscando en Internet jugadores que pudieran representar a su país.

Justin, que en 2007 había pensado en dejar dejar el fútbol para encontrar un trabajo estable como el de sus hermanos en la construcción, ahora empezó a mover cielo y tierra para averiguar cómo podía conseguir su nacionalidad. Pero no sería un paso fácil…

Arrancó por su pasaporte, pero su papá había dejado varios documentos en Irak después de irse en 1960. “¿Por qué guardaría todo el papeleo cuando tengo 17 años y salí del país?”, le dijo su predecesor, según contó el mismo Meram en The Players Tribune. Consiguió los registros, pero la burocracia le pedía cada vez más. Se estuvo por rendir, pero siguió.

Gregg Berhalter, su entrenador en los Crew, lo llamó para consultarle sobre lo que estaba haciendo. “¿Estás seguro de que quieres hacer esto … para jugar en Irak?”, le dijo. Y tras un silencio del atacante, el DT agregó: “Sabés, no puedes dar marcha atrás una vez que está hecho”.

Aunque se hablaba de una chance para sumarse a Estados Unidos, eligió al país de sus padres. Y en la Copa de Naciones del Golfo 2014, disputada en Arabia Saudita, tras recibir la citación del entrenador Hakeem Shakir, debutó en la derrota 1-0 ante Kuwait.

Más allá de eso, Justin tenía pendiente algo: jugar en Irak. Su madre no quería porque decía que “era peligroso” para alguien que hizo su vida en Estados Unidos. Sin embargo, él no dudó: “Esta es una oportunidad que tal vez no tenga otra vez”. Tuvo que esperar hasta el 5 de octubre de 2017, en la victoria 2-1 sobre Kenia, para conseguir su objetivo ante un Basra Sport City Stadium repleto. ¿El premio? Justin Hikmat Azeez, como es su nombre en tierras iraquíes, recibió una ovación de pie a los 81 minutos tras ser reemplazado.