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Fuente: MD

La UEFA tiene sobre la mesa una iniciativa poderosa: disputar una final de la Champions League en Nueva York. Ahora que está de moda hablar sobre la posibilidad de jugar un partido de la Liga española, concretamente el Girona-FC Barcelona, en Estados Unidos, se abre la oportunidad de que el mejor encuentro de la máxima competición europea pueda disputarse en Nueva York.

En el 2026 se va a jugar el Mundial de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá. Será la Copa del Mundo que se llevará a cabo después del Mundial de Qatar, previsto para 2022. A los norteamericanos les interesa fomentar eventos vinculados al fútbol profesional, por lo que las dos ideas, partido de la Liga y final de la Champions, entran dentro de lo que podría ser su estrategia.

Para la Liga que preside Javier Tebas es un éxito comercial jugar un partido en uno de los países más poderosos del mundo. Actualmente hay dos mercados estratégicos fundamentales para el fútbol: Estados Unidos y China. Poner un pie en uno de ellos es muy bueno para la competición española y también para los clubs que la jueguen.

Actualmente hay dos mercados estratégicos fundamentales para el fútbol: Estados Unidos y China

El FC Barcelona siempre ha estado a favor de la disputa de ese partido en EE.UU. Entre otras cuestiones porque es un encuentro que juega fuera de casa. El Girona también ha sido siempre favorable, inducido asimismo por expandir la marca en un mercado en el que el propietario del club catalán, el Manchester City, ya tiene a un equipo, el New York City en el que actúa David Villa, jugando la liga de soccer norteamericano (MLS). Hace tiempo que ese partido estaba ya marcado en el calendario como susceptible de jugarse en territorio norteamericano.

Faltan todavía algunos permisos para llevarlo a cabo. Entre ellos, el de la UEFA. Si la institución que preside Aleksander Ceferin lo aprueba, como parece que hará, tampoco debería haber problema alguno en que se llevara a cabo el proyecto de jugar una final de la Champions en Nueva York.

Es evidente que el fútbol está derribando fronteras, como respira su concepto de deporte universal. Sin embargo no todo el mundo es partidario de abrir todas las competiciones a otros países. De momento, la Federación Española ya llevó la Supercopa que ganó el Barça al Sevilla a Tánger, aunque ahora no parece inclinado a apoyar el partido de la Liga española en Estados Unidos. Sin embargo, la Federación aceptará lo que diga la FIFA, el máximo organismo del fútbol mundial que, curiosamente, no tiene opinión vinculante en el protocolo de permisos que se piden. Pero lo que diga será clave y tendrá mucha influencia.