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Fuente: AS

A sus 31 años, y después de 13 viajando consecutivamente con Argentina, Messi se ha tomado un respiro con su selección, nadie sabe si definitivo. En Argentina, Scaloni le espera indefinidamente y ha dejado vacante su dorsal: “La número 10 es de Messi hasta que diga si va a seguir o no”. Hasta que Messi tome una decisión definitiva, sus piernas lo agradecerán. De momento, el argentino se ha ahorrado un viaje Barcelona-Los Ángeles-New Jersey-Barcelona de 20.315 kilómetros, cambio horario incluido. Argentina jugó ante Guatemala y lo hará ante Colombia este martes. Si Messi decide ampliar su paréntesis con la Albiceleste, evitará otro larguísimo viaje en octubre. Entonces, Argentina se medirá a Brasil en el Superclásico de las Américas que se jugará en Arabia Saudí, a unos 6.000 kilómetros del Barcelona. Además, está sin definir la sede de un Argentina-Egipto días antes.

Sólo la temporada pasada, Messi se vio sometido a más de 54.000 kilómetros en viajes sin contar los que realizó nada más terminar el curso con el Barça previos al Mundial de Rusia. Durante el curso como azulgrana, tuvo que resolver la clasificación mundialista en septiembre y octubre con partidos en casa ante Venezuela y Perú y fuera en Montevideo y el decisivo en la altura de Quito. Su último viaje largo con la selección fue a Rusia para jugar un amistoso antes de aquel 6-1 en el Wanda contra España.

Messi tiene un desafío este año. Empezar a aprender a dosificarse y no jugar minutos de relleno que han podido sobrarle en las últimas temporadas. Su desafío estará en los partidos grandes. El año pasado no se le vio contra el Roma. Poco en la ida, nada en la vuelta. Ahí lo necesitó el Barça como Argentina en el partido de octavos de final contra Rusia. Casi nadie pone en duda su condición de mejor jugador del mundo domingo a domingo, pero él necesita encontrarse en las grandes citas, que este año empiezan pronto para el Barcelona por la dureza de su grupo en Champions, competición en la que él mismo ha prometido a la afición no fallar y hacer “todo” por traer de vuelta al Camp Nou. Un trofeo que, después de un intenso idilio entre 2006 y 2015, ha vuelto a ser obsesión por los repetidos éxitos del Madrid.