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Foto de Mafer Flores Gallardo

Fuente: StudioFútbol

Anoche en un estadio Capwell con 40.000 almas azules gritando a todo pulmón de principio a fin por su equipo, Emelec se impuso a Barcelona en el Clásico del Astillero 222 y tiró al piso el favoritismo que la opinión pública le daba a su rival para ganar este duelo. ¿Por qué se dio la victoria azul?. Es lo que indicaré según mi criterio en las siguientes líneas. Primero indicar que el favoritismo que se le daba a Barcelona no era algo ilógico. Era producto de que, si bien es cierto ambos cuadros no llegaban bien colectivamente, las individualidades de los amarillos estaban un poco mejor y su idea de juego está consolidada. Barcelona sabe a qué juega pues Almada los dirige desde 2015, mientras el Emelec de Soso tiene tres meses de trabajo y es un equipo en construcción.

Pero ya en el partido de hoy las cosas se dieron diferente. Emelec inició mejor el encuentro, con presión alta sobre el adversario y marca en todos los sectores del campo, aspectos que el equipo no tenía en juegos anteriores. Emelec recuperó muchas pelotas y tuvo la intención ofensiva de ir a buscar desde el primer minuto. Tuvo en el golazo de Nicolás Queiroz a los 6 minutos, un factor a su favor para ponerse en ventaja en el marcador temprano y manejar los tiempos del compromiso. A partir de allí, se puso de manifiesto la estrategia ideal y precisa que seguramente el DT azul, Mariano Soso, planificó toda la semana y que hoy sus jugadores llevaron a cabo en el campo con una excelsa aplicación. Emelec mantuvo su presión alta y marca en mediocampo pero decidió replegar y esperar a que Barcelona lo ataque para hacerle daño de contragolpe. Barcelona fue al frente como suele hacerlo de local o visitante pero no tuvo precisión ni profundidad.

Barcelona ataca mucho por las bandas sumando laterales a los volantes ofensivos, pero en esta ocasión su propuesta no surtió efecto. Esta vez los marcadores azules fueron bien apoyados por los extremos y así fue muy difícil ganarles por superioridad numérica. Por derecha Esterilla y Velasco nunca pudieron contra Jhonson y Rojas, y por izquierda Marcos Caicedo le dio más de un problema a Romario Caicedo, aún siendo respaldado por Orejuela, pero el extremo torero nunca pudo enviar buenos centros a un compañero. Cuando Barcelona quiso entrar por el centro al área de Emelec, pues por las bandas estaba complicado, se le hizo muy duro poder hacerlo pues se vieron frenados por las figuras del partido: Leandro Vega y Nicolás Queiroz. Vega es el puntal de la zaga eléctrica y en este duelo inmortal no fue la excepción, fue impasable y cortó todo intento del rival con buenos cierres. Queiroz al margen del golazo que anotó se “comió” la cancha, recuperó, aportó con mucha marca, dio salida clara al equipo y apertura del juego con dinamismo hacia las bandas para aprovechar el contragolpe. Así Barcelona tuvo campo y pelota para atacarlo a Emelec, pero a la hora de llevarle real peligro al arco de Esteban Dreer sus intenciones fueron estériles.

Emelec tuvo una notable disposición de sus jugadores en campo para controlar a Barcelona y no permitirle que le haga daño. Los futbolistas eléctricos jugaron con una alta intensidad y predisposición al sacrificio, mayor a la de los jugadores de Barcelona, por lo que pudieron ganar la mayoría de duelos mano a mano en la zona medular. Los elementos millonarios tuvieron, como dice el himno de su equipo, “corazón, fuerza y coraje de campeón” para jugar este partido y también mucha efectividad para concretar las opciones de gol que generaron. A los 32 minutos, Joao Rojas con dos cabezazos escapó de la marca de dos rivales y enfrentó a Máximo Banguera para anotarle el 2-0 definitivo con un “sombrerito”. Esa fue la segunda llegada azul del primer tiempo y fue gol: 100 por ciento contundente.

En el segundo tiempo Barcelona ingresó más elementos de ataque como Jonathan Betancourt y Joffre Guerrón pues perdía y debía arriesgar para descontar, mientras el cuadro millonario repitió el libreto que le daba resultados. Los amarillos buscaron el desborde por las bandas pero la defensa azul lucía cada vez más sólida, con laterales como Romario Caicedo y Ronaldo Jhonson que pasaron de la crítica despiadada por su pobre nivel a los elogios y aplausos del público por su entrega y pronunciada mejoría. Los de Emelec se aplomaron con el paso de los minutos en tanto que los amarillos desesperaron y perdieron todo criterio para sus avances. Con un Barcelona expuesto en defensa y casi sin hombres en su última línea al momento de retroceder, Emelec tuvo dos opciones claras y bien hilvanadas de contragolpe para liquidar el juego y que el mismo termine en goleada, pero Joao Rojas y Brayan Angulo fallaron al definir ante la salida de Banguera. Después vinieron dos cobros de tiro de esquina que Joel López, con excelente pegada, casi convierte en goles olímpicos pero Banguera volvió a atajar. En Emelec Rojas no había hecho un gran partido pero terminó teniendo una gran actuación a partir del golazo que anotó. Orejuela, que más estaba para ayudar a Romario Caicedo que para atacar, se volvió muy incisivo y peligroso en ofensiva. Siempre destacar al “Cuco” Angulo que pivoteo y peleó con los zagueros de Barcelona para provocar llegadas del vigente campeón nacional.

Pasaron los minutos y Barcelona iba al frente más por ganas y actitud pero cada vez con menos claridad, al punto de que sus jugadores erraban en pases de fácil resolución y enviaban centros cruzados y desmedidos sin destinatario alguno o a los defensas azules. Lo más peligroso de Barcelona en 90 minutos fueron remates de media distancia de Damián Díaz, Guerrón y Ely Esterilla, en los que tuvo que extremarse Dreer para desviar el esférico al córner. El de Guerrón fue virtud de “Dinamita”, pero los otros disparos que hago mención se generaron por errores no forzados de Dixon Arroyo y Jhonson que dieron pases al contrario. Más allá de eso, el bombillo no pasó apuros con acciones de riesgo del rival, no sufrió el compromiso, y lo sacó adelante con prestancia y convicción. Así Emelec consiguió una victoria importante en el Clásico del Astillero y es puntero del Campeonato Ecuatoriano de Fútbol, producto del planteamiento de su técnico que salió a la perfección y por el esfuerzo denodado de sus jugadores, mientras que Barcelona tuvo mucho más tiempo la pelota en su poder pero terminó confundido y sin argumentos para poder dañar el pórtico millonario. Emelec fue un justo ganador del Clásico porque de estrategia a estrategia preparada por ambos elencos, la de Mariano Soso se cumplió y su equipo fue muy peligroso en tanto que la de Guillermo Almada quedó en expectativa y su equipo fue improductivo.