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Fuente: AS

Luis Suárez concedió una entrevista a La Vanguardia en la que explicó que su rodilla era el motivo de su sequía goleadora a principio de temporada. El delantero uruguayo del Barcelona reconoce que la marcha de Neymar fue un duro golpe, habló de su relación con Messi y de los roces con los rivales en el campo. Además asegura que no ha tenido influencia en el fichaje de Phillipe Coutinho, pero lo que más llama la atención es que defiende que Gerard Piqué mandase callar a la afición del Espanyol.

Piqué mandando callar a la afición del Espanyol: “Cada uno tiene su forma de desahogarse, de sacar lo que lleva dentro. Geri venía de muchos partidos soportando muchísimas cosas. A los jugadores nos toca aguantar siempre lo que nos dicen, pero hay que darle la razón porque era lo mínimo que podía hacer después de que se metieran con los hijos y la mujer. Eso fue lo más grave. Convivo con él, conozco el cariño que tiene hacia su mujer y sus hijos. Se pueden meter con el jugador pero sobrepasar el límite de los hijos… eso a cualquiera que es padre le duele. Su reacción es entendible porque dentro de todo no hizo ningún otro gesto”.

Él hizo lo mismo en alguna ocasión: “Yo también he empleado ese gesto. Es algo mínimo, una milésima de segundo en la que te sale de dentro esa reacción, pero no hay que hacer más grande este asunto”.

Acostumbrado a los pitos: “Hoy en día es más excepcional que vayas a un campo visitante y te aplaudan. Más a mí en particular por mi forma de jugar. Siempre me tratarán de la misma manera, pero llevo así toda mi carrera”.

Lo que pasa en el campo, se queda en el campo: “Yo soy de la teoría de que si me insulta un rival, me dice que soy malo, me dice de todo o se mete con mi hermana, yo no iré jamás a la prensa a contarlo. Lo aguanto todo. Ni me molesta ni me duele, es parte del juego. Aquí el mínimo detalle hay que aprovecharlo. Yo puedo discutir con un central y tendré más opciones de poder expulsarlo sabiendo que tiene una amarilla y el central conmigo, pues igual”.

El lenguaje ofensivo: “Está claro que hay un límite, pero el rifirrafe es la esencia del fútbol en todas partes”.

Su falta de gol al principio de la temporada por su rodilla: “Me preocupaba mucho, y más que los goles, porque eso son rachas por las que ya he pasado. Me notaba mal la rodilla y temía que me afectara también psicológicamente. Mi actitud no era la misma, la intensidad tampoco… Sufría por el dolor aunque decía que no me dolía. El descanso fue muy importante para recuperarme”.

Comenzaron muy mal: “Fue duro y complicado. Perdimos en la Supercopa contra el Madrid y se fue Ney. Fue un golpe anímico para el vestuario, pero después nos fuimos abriendo camino y supimos sobrellevarlo”.

El traspaso de Coutinho: “No he influido para nada en el fichaje de Coutinho. Era responsabilidad del club. Hablé con él porque es amigo desde que jugábamos en el Liverpool y quise ayudarle porque cuando uno llega al vestuario del Barça está nervioso”.

Precios desorbitados en el mercado: “Desde hace años se vienen manejando cifras que llaman mucho la atención. Hoy en día se pagan 50 millones o más por un central como si nada cuando hace cinco o seis años se pagaban por un delantero. Me parece que está todo sobrevalorado, sí”.

Su relación con Messi: “Es un feeling que surgió de la rutina del día, de juntarse cada mañana antes del entrenamiento a tomar mate, a conversar, de llevarnos bien, de ser uno uruguayo y otro argentino, de tener la misma edad, de que las mujeres se lleven bien, de que nuestros niños tengan edades similares y compartan cosas… Son todo situaciones que han ido creciendo. Para mí no es Leo Messi, es Leo, mi compañero y amigo, y siempre lo voy a ver así. Si resulta que después en la cancha es el mejor del mundo por todo lo que hace, perfecto. Pero fuera es un amigo más”.

Olvidar los egos en el campo: “No es solo con Leo. Cuando vine estaba Ney. Decían que los tres no podíamos estar juntos por cuestión del ego. Pero demostramos que estábamos por encima de eso. Los tres entendimos cual era el rol de cada uno, el compromiso individual. Demostramos que los grandes jugadores pueden convivir”.