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Fuente: StudioFútbol

Alfredo Arias brindó una extensa e importante entrevista a la revista española PANENKA en donde explicó cosas de su vida, su forma de ver el fútbol y su etapa en el Emelec donde saborea las mieles del éxito tras el título nacional del 2017.

Ahora, el entrenador se encuentra en Uruguay realizando la pretemporada azul donde esperan llegar muy alto en la Copa Libertadores del 2018.

En este diálogo, Arias recordó sus inicios en su etapa en el Emelec que estuvo plagado de críticas de la hinchada y prensa y posteriormente manifestó que sus delanteros hacen una labor diferente destacando una similitud entre Brayan Angulo con Karim Benzema.

A continuación algunas preguntas de la entrevista (MÍRALA COMPLETA AQUÍ).

“En mi caso particular en esta temporada, nosotros fuimos muy criticados en la primera etapa donde fuimos subcampeones* (2016) pese a hacer más puntos que en los últimos campeonatos en los que Emelec había quedado campeón.”

Pero al final esto es un juego resultadista donde lo que prima es ganar.

“Sí, y a nosotros la prensa nos machacó y en las redes sociales, ese sitio donde puede opinar cualquiera de lo que quiera sin importar si sabe de lo que habla, pedían que nos fuéramos (N. del A.: Alfredo Arias se negó a dar ruedas de prensa durante la segunda etapa), algo que hubiera pasado si no llega a ser por la confianza del presidente y la directiva. Pero seguimos y en la segunda etapa salimos campeones y, ¿sabes qué? Yo no cambié nada. La idea y la metodología de entrenamientos no las modifiqué ni un solo día. Claro que hay que tener en cuentas variables como la altura de algunos estadios, que dificulta la alta presión por la falta de oxígeno, pero son situaciones excepcionales”.

Y si tú no cambiaste nada, ¿qué fue lo que cambió?

“Que los jugadores creyeran en nuestra idea de juego y confiaran en sus cualidades. Yo les he insistido en que un jugador que juegue en la máxima categoría de cualquier país del mundo tiene las virtudes necesarias para hacer un juego de toque. Esto, unido a que trajimos dos fichajes experimentados, supuso el sustento que nos mantuvo en lo alto de la clasificación hasta el final. Es muy complicado tener a todo el vestuario enchufado y siendo consciente de que en cualquier momento puede ser importante, pero la clave del entrenador reside en saber transmitir lo que quiere y que los jugadores lo capten”.

¿Fue más difícil por el hecho de que llegaste con una plantilla ya confeccionada?

Si te soy sincero, siempre que he entrenado lo he hecho cuando las plantillas ya estaban cerradas. Cuando llegué a Emelec había un muy buen equipo ya conformado. El club tiene una particular política del club, que es muy respetable por supuesto: yo le digo a la directiva las posiciones que necesito reforzar y ellos son los que traen a los jugadores de dichas posiciones que se ajusten al presupuesto. Yo puedo sugerir nombres, pero como la capacidad económica en Ecuador es la que es, toca adaptarse a esta filosofía.

¿Y qué le dices a tus delanteros para que entiendan que su función va más allá de meter goles?

A Brayan Ángulo, por ejemplo, he tratado de enseñarle lo que yo no sabía hacer. Trabajar los perfiles, que jamás esté de espaldas y que tiene que ser el referente cuando el equipo se lance al ataque. A la semana de llegar a Emelec le dije que era como Benzema, porque no es ni un goleador ni un creativo puro, aunque mete goles y da mucho aire al equipo en las contras y en el juego ofensivo. Casi sale elegido como mejor jugador del torneo y eso es porque está haciendo las cosas bien.

Pues aquí a Benzema se le critica constantemente su falta de puntería…

Eso es porque no sabe hacer goles feos. A Benzema le mandas un melón y la controla en cualquier situación, pero no se “raspa” por marcarlo. Benzema no tiene el instinto que tienen otros y a Brayan le pasa más o menos lo mismo. Yo siempre le digo que su referencia está en medio de los dos palos, donde la probabilidad de que remate bien es mayor que si entra siempre al primer o al segundo palo. Es un jugador muy joven y aún tiene tiempo y margen para mejorar.