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Fuente: MUNDO DEPORTIVO

El presidente del Real MadridFlorentino Pérez, presente en el palco del estadio de Balaídos, acabó totalmente desencajado después de ver cómo su equipo hizo oficial su rendición en el torneo de la regularidad. El mandamás merengue sigue cargándose de razones para llevar a cabo la gran revolución de fichajes que está preparando junto a su mano derecha, el director general del club, José Ángel Sánchez, de cara al próximo verano.

Sin embargo, que nadie descarte un golpe de efecto en este mercado invernal que tape las vergüenzas ligueras de un equipo que ya se encuentra a una distancia sonrojante del Barça, que marcha viento en popa y que este lunes presentará por todo lo alto al brasileño Coutinho, el jugador más caro de la historia de LaLiga.

En estos momentos, la inminente contratación de Kepa Arrizabalaga no va a ilusionar lo más mínimo a una afición merengue cansada de ver a unMadrid sin alma que está cayendo en picado y que este domingo sumó su octavo pinchazo en este campeonato (5 empates y 3 derrotas). Demasiado para un club que conquistó cinco títulos en 2017. Un histórico botín que ya no puede tapar la dejadez, desidia y acomodamiento de algunos jugadores ni la zozobra colectiva.

La capitulación liguera del Madrid deja todo a expensas de la Champions, su trofeo fetiche y el habitual clavo ardiendo cuando pintan bastos en el torneo doméstico. El futuro de Zidane pasa por una morbosa eliminatoria de octavos de final contra el PSG, que este domingo se paseó (1-6) frente al Rennes en la Copa de Francia, mientras el Real se despedía a la misma hora de LaLiga con un empate tan duro como una derrota.

Cristiano Ronaldo se convirtióen la cara de la impotencia y el fracaso merengue en Balaídos. El portugués, que va como un tiro en la Champions, está totalmente desconocido en el presente campeonato. Sigue clavado con cuatro goles, justo una cuarta parte de los que lleva anotados Leo Messi (16), ‘pichichi’ destacado.

CR7 fue un ejemplo de ineficacia en Vigo, donde se le vio hacer algún que otro ‘piscinazo’ merecedor de una amarilla que no vio. El crack luso va como el Madrid, de mal en peor en una Liga que se les va a hacer muy larga a los merengues.