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Fuente: Infobae

“La gente, los aficionados, se lo toman a broma. Te ven como futbolista, como ídolo, y nadie te pregunta cómo estás”, reconocía Gianluigi Buffon en una entrevista con el diario italiano “La Stampa” en 2008. “Al final, eres esclavo de tu propia imagen”, sentenció.

Tras la derrota ante Suecia en el doble partido por eliminatorias, muchos se afligieron por un sólo motivo: La ausencia del mítico arquero italiano en lo que seguramente hubiera sido su último Mundial. Sin embargo, las lágrimas del capitán de la Juventus, lejos estaban de ser las más sentidas de su carrera.

“Debuté el 17 de noviembre de 1995 contra el Milán. Aquél partido dejé el arco en cero. Como éramos un club humilde y de provincia no teníamos presión alguna y ganáramos o no, siempre nos divertíamos”, recordaba en “ABC” de España. Pero algo en él empezó a cambiar desde el 2001, cuando la Juventus pagó USD 63 millones por el joven de 23 años.

“Rico y famoso, la depresión me atacó”, revelaba Buffon entre las 178 páginas de la autobiografía que tituló “Número 1″ .”De pequeño, curiosamente, no entendía que las personas ricas o normales cayeran en la depresión”.

Entre diciembre del 2003 y junio del 2004 el futbolista de 39 años transitó la etapa más oscura de su carrera en lo personal. En lo deportivo, se consagraba con el mejor portero de la Serie A y era un integrante del once ideal de la FIFA. Pero puertas adentro, “no estaba satisfecho ni con la vida ni con e fútbol. Sentía un agujero negro en el alma”.

“De pronto me temblaban la piernas. Era como si mi cabeza no fuera mía, sino de otro, como si siempre estuviera en otro sitio. Te das cuenta que no puedes encontrar a la mujer adecuada, o no puedes ganar la Champions League, o no puedes apreciar lo que tienes. Entonces te quedas quieto y abrumado por dudas y pensamientos, y es un momento para caer en la depresión. Realmente la pasé mal”.

“Materialmente no me faltaba nada”, aseguraba el arquero, quien lo tenía todo. Fama, talento, belleza y un buen presente deportivo. “Luego entiendes que debe haber valores morales, afectivos, religiosos. Cuando te faltan, existe el riesgo de caer”, sentenciaba cuatro años después de protagonizar “la mejor tapada” de su carrera, al vencer a la depresión.

“Una familia y afectos importantes, que afortunadamente tengo, es lo único que puede ayudarte”, afirmó el emblema de la “Azurra”, quien tuvo que pasar seis meses con ayuda de un psicólogo, a pesar de que no creía en esa profesión.

“Antes pensaba que robaban el dinero a los inseguros, sin embargo, ayudan. Si encuentras uno bueno y profesional, tienes una persona con la que no tienes miedo de hablar de todo”.

“Aquel episodio fue una dura lucha contra mí mismo. Sin la ayuda de médicos ni de medicinas. No era feliz y tuve que aprender a serlo. Necesitaba quererme más, disfrutar de la vida y de mis seres queridos. No podía pensar sólo en el fútbol. Aquella traumática experiencia me hizo una persona madura y fuerte”, rememoró con orgullo.

“Es una lástima. No por mí, sino por el movimiento, por la gente que ha venido. Hemos fallado algo que podía ser muy importante. Es una pena que mi último partido con la selección coincidiera con una no clasificación”, se lamentaba entre lágrimas Gianluigi Buffon después de la derrota ante Suecia, la cual lo dejó sin la posibilidad de jugar su último Mundial en 2018.

Sin embargo, el ya se siente un vencedor y tiene claro que ese no fue el peor momento de su carrera. El fútbol “se trata de ganar o perder. Todavía tengo opciones de ganar una Champions, pero si me retiro sin ella no pasa nada. Seré igual de feliz”, sentenció