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Fuente: StudioFútbol

A los 26 años, cinco de ellos en Europa, Deyverson vive su mayor oportunidad en su carrera. Después de pasar por clubes de menor expresión en el exterior, el atacante hará este miércoles su debut en un torneo continental. Será titular del Palmeiras en el partido de vuelta de los octavos de final de la Libertadores, contra el Barcelona de Guayaquil, a las 19:45.

En los cuatro primeros partidos desde que llegó del fútbol español, donde defendió Alavés y Levante, el carioca hasta entonces desconocido por la mayoría de la hinchada alviverde, hizo dos goles y se convirtió rápidamente en un ‘ídolo’, en especial por la entrega dentro del campo. Después de la derrota ante Atlético-PR, por 1 a 0 el último sábado, cuando entró en el segundo tiempo, necesitó ser contenido por los compañeros en una discusión con jugadores adversarios.

“No fue nada, son cosas del fútbol. Es normal que con la sangre caliente se pierda un poco la cabeza. Tengo que pedir disculpas por lo que sucedió al final del juego. Estaba con la cabeza caliente, no supe controlarme. Pero no fue nada” indicó el jugador en declaraciones recogidas por GloboEsporte.

Este día miércoles no faltará apoyo en un estadio que estará a reventar. Por la derrota de 1 a 0 en el partido de ida en Ecuador, el Palmeiras jugará con casa llena en busca de una victoria por dos goles de diferencia para avanzar a los cuartos de final de la Libertadores y el delantero recién contratado, promete corresponder a la confianza de los palmeirenses la noche en que tendrá otro sueño realizado.

“Para mí, es como si fuera una Champions, es un sueño poder jugar a la Libertadores. Un torneo que tiene grandes equipos, una competición que todo el mundo ve. Espero poder aprovechar, dar mi máximo. Si no juego, también estaré allí apoyando a mis compañeros hasta el último minuto” dijo el nuevo dueño de la camisa 16 alviverde.

A pesar de necesitar dos goles de diferencia para clasificarse en el tiempo normal, el Palmeiras puede ir a los penales si gana el juego por 1 a 0. Cualquier empate, sin embargo, coloca a los ecuatorianos en la siguiente fase del torneo.