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Fuente: MARCA

Hoy, el Chapecoense disputará un partido histórico en el Camp Nou ante el FC Barcelona y Alan Ruschel, uno de los supervivientes de la tragedia aérea de Medellín es probable que tenga minutos en el campo. Sin dudas algo impensable luego de casi nueve meses después del accidente.

En una extensa entrevista con el diario español MARCA, Ruschel cuenta su historia tras lo sucedido aquella noche del 28 de noviembre pasado y lo duro que fue la recuperación tras la tragedia.

Mira la entrevista aquí:

Han pasado ocho meses de la mayor tragedia del Chapecoense ¿Cómo se siente mentalmente?

Lo más difícil de superar fue saber que no iba a volver a ver a mis compañeros nunca más. Ya lo estoy llevando bien, porque mi vida continúa y todo aquello que sucedió no podemos ya arreglarlo. Tengo una familia que depende de mí, una esposa que depende de mí, por eso deposité toda mi fe en Dios para continuar. Y ahora me encuentro en plenitud de felicidad porque estoy volviendo a jugar.

Su recuperación física fue asombrosa desde el accidente ¿Continúa llorando y sonriendo como al principio?

Puse toda mi fuerza en Dios y en la familia para poder superar todos esos traumas que tenía desde el accidente. Fue muy difícil al principio, pero yo lo conseguí poniendo mucha fuerza de mi parte, apoyado por toda la moral que nos llegaba de todas las partes del mundo. Además, me entregué totalmente a los fisios del equipo, que hicieron el resto para que esté en estas condiciones.

¿Usted continúa algún tratamiento psicológico después de lo que le tocó vivir?

No, no, no. Ya no tengo tratamiento psicológico, mi familia es mi sostén.

¿Físicamente, está usted 100% apto para competir?

Sí, claro. Mi físico ya está igual que el resto de mis compañeros a pesar de que aún no juego a la par de ellos, algo normal en estos casos. Clínicamente estoy totalmente apto para desarrollar tareas deportivas. Digamos que estaré totalmente disponible y me consideraré nuevamente un futbolista cuando vuelva a jugar por los puntos. En ese momento se cumplirá mi regreso total.

¿La tragedia continúa invadiendo sus pensamientos?

Gracias a Dios que ya no sueño con lo que ha sucedido. Creo que si eso continuara pasando a diario en mi vida sería muy mal para mi salud. Agradezco a la vida que haya podido superar toda esa tristeza que vivimos.

¿Se cree ya en condiciones de volver a considerarse futbolista nuevamente?

Creo que sí. Estoy trabajando muy duro para ello porque mi vida necesita continuar. Ocho meses han tenido que pasar para volver a llevar una vida de un jugador profesional.

Después de este partido homenaje ante el Barcelona ¿Cuáles son sus siguientes objetivos deportivos?

Quiero superar mis propias expectativas. Superarme a mí mismo en lo que estoy logrando con lo que pensaba lograr. Ese es mi reto futbolístico. Volver a jugar este tipo de partidos -ya jugó 40 minutos en un amistoso ante el Ypiranga en un partido informal- es una cosa, pero volver a jugar a nivel profesional, con los puntos en juego ya es otra historia. Una historia totalmente diferente. Apunto a ello y tengo la fe de que en un corto plazo de tiempo volveré a ser el defensa que era antes del accidente.

¿Qué se le cruza por su mente cada vez que entrena a la par que sus compañeros?

Trato de no pensar demasiado en ello porque son sentimientos que nunca se irán de mi vida. Son compañeros, amigos, a los cuáles nunca más veré y eso es muy triste. A pesar de que uno supera fases en esta vida como lo están haciendo también Follman y Neto -los otros dos supervivientes- y se fortalece para no decaer, los pensamientos que tengo sobre ellos nunca se irán de mi vida. Pero tengo una cosa muy clara: he vuelto a vivir, he vuelto a jugar… ¿qué más puedo pedir en estos momentos?

Después de lo que ha vivido ¿Cuál fue el momento más duro de su vida?

Las primeras veces que regresé a Chapecó y tomé conciencia de que aquellas personas con las que estaba a diario ya no estaban más. Eso fue muy duro, durísimo para mí. Un sentimiento muy doloroso que fui superando gracias a mi familia, mi novia y Dios. Fueron muchas cosas en mi cabeza que fui superando. No fue fácil, pero mi cabeza ya está mejor preparada para disfrutar lo que está aún por llegar.

¿Qué piensa cuando está en silencio?

Al principio procuraba tener la mente ocupada el mayor tiempo posible con todas las cosas buenas que me habían sucedido hasta el accidente. Después fui aceptando la realidad asumiendo lo que había pasado. Hablar siempre de la tragedia creo que, en mi caso, me hizo bien.

¿Y ahora mira a su alrededor y qué piensa?

Ahora soy una de las personas más felices del mundo porque estoy viviendo algo impensable. Me considero un afortunado de poder estar en España, enfrentar al Barcelona, jugar en un estadio en el que nunca imaginé estar en su césped. Son tantas cosas buenas que estoy viviendo ahora que no me lo creo.

¿Alguna vez se puso a pensar en que los seis supervivientes a la tragedia son personas elegidas por Dios?

Siempre creí que seguimos con vida por algo muy especial que sólo Dios sabe.