COMPARTIR:

Fuente: Infobae

En Madrid y en Turín se encuentran dos de las plantillas más completas del mundo, plagadas de opciones estelares y jugadores consagrados. Pero hay seis de esos futbolistas que ponen un condimento especial a la próxima final de la Champions League, porque el deseo es verlos combatir por primera vez. A Cardiff acudirán el próximo 3 de junio dos propuestas diferentes, no absolutamente antagónicas, pero sí basadas en conceptos opuestos del juego. Por un lado, el Real Madrid de Zidane, poseedor de un ataque temible. Del otro, la Juventus de Allegri, dueña de una defensa sólida. Y en cada módulo se destaca un trinomio de futbolistas sobresalientes, de iniciales idénticas pero con roles antagónicos: la BBC de Madrid, arma principal del equipo más goleador de la Liga de Campeones de Europa, y la BBC de Turín, el núcleo del conjunto que menos tantos recibió en el certamen.

Se enfrentarán el más goleador y el menos goleado. El Real Madrid, que convirtió 32 goles en 12 partidos (2,82 goles anotados por encuentro), y su contraposición, la Juventus, que recibió sólo tres goles en una docena de juegos (promedio de 0,25 goles encajados por partido). Un choque de fuerzas en donde el tridente Gareth Bale-Karim Benzema-Cristiano Ronaldo podría colisionar por primera vez con la triada Andrea Barzagli-Leonardo Bonucci-Giorgio Chiellini.

Bale-Benzema-Cristiano, el tridente del Real Madrid

El elenco de Zidane tiene una matriz de juego claramente ofensiva, aunque no sea tan directo como en los años que inició el ciclo del técnico galo. La versión 2016/2017 tiene mayor inclinación hacía a la tenencia del balón y la posesión prolongada. Antes también dominaba el estilo asociativo, sin embargo, se notaba más la explotación de los espacios que quedaban por delante. De todas formas, más allá del crecimiento de su gusto por la pelota, esa verticalidad luce inalterable y perdura en el funcionamiento: Gareth Bale, Karim Benzema y Cristiano Ronaldo todavía conforman el tridente predilecto de los gladiadores blancos. La última vez que estuvieron juntos en cancha fue en el Clásico ante el Barcelona FC del pasado 23 de abril (2-3), donde el galés aguantó menos de 45 minutos, salió por lesión y luego Messi hizo su magia. Zidane encontró en Isco y en Asensio a las principales variantes de la diezmada BBC, lo que por momentos lo obligó a jugar con una formación 4-4-2, pero si Bale, Benzema y Cristiano están disponibles, son inamovibles.

Entre el galés, el francés y el portugués, anotaron 17 de los 32 goles que ayudaron al Real Madrid a llegar a la final de la Champions League por segundo año consecutivo: Bale aportó dos, Benzema colaboró con cinco y CR7 fue el que más contribuyó, con 10 tantos. Es decir, anotaron el 53,1% –más de la mitad– de los goles del club blanco en esta edición de Liga de Campeones.

Son la principal fortaleza en el modelo de juego del Real Madrid, un conjunto en el que aún se vislumbran varios factores a corregir y que a veces exhibe vulnerabilidades –como en los primeros 25 minutos en el Vicente Calderón–, pero que en escasas ocasiones termina noqueado, ya que es tremendamente efectivo en los últimos metros. Si el equipo se congestiona, alguno de sus atacantes acude al rescate y da aire con una genialidad. La fase ofensiva se gesta en el centro del campo, con Casemiro–Kroos–Modric, pero al recuperar la pelota hay una forma de desenvolverse inconfundible: los delanteros explotan los espacios abiertos con velocidad y sacan provecho del desorden del rival. Mayormente, el Real Madrid establece su zona de presión en terreno enemigo, con una exhaustiva presión inmediata tras pérdida. Pero tampoco se le caen los anillos si está forzado a organizarse más abajo. De hecho, retroceder unos metros también le da amplitud a sus atacantes cuando el equipo recupera el balón.

Barzagli-Bonucci-Chiellini, el corazón de la Juventus

En el quinto partido de la fase de grupos, la Juventus venció 3-1 al Sevilla tras comenzar en desventaja con el gol del argentino Nicolás Pareja. Aquel tanto inició una racha de imbatibilidad que terminó con el descuento anotado por el joven francés Kylian Mbappé en el partido de vuelta de semifinales que se disputó en Turín. Pasaron 689 minutos sin que la Juventus recibiera goles en la Champions League. Fueron seis partidos con la valla invicta de forma consecutiva, incluyendo ambos duelos ante el Barça de Messi, Suárez y Neymar (3-0 y 0-0). Es la segunda racha más larga de la historia del torneo, tras los 995 minutos sin encajar goles que registró el Arsenal en la temporada 2005-06, campaña en la que el club inglés también alcanzó la final.

El sistema defensivo de la Juventus luce inquebrantable. Sólo recibió tres goles en esta edición de la Liga de Campeones. Le anotaron 34 veces en 52 partidos en todas las competencias de la actual campaña. Y si bien gran parte del mérito le pertenece a Gianluigi Buffon –un futbolista sin fecha de caducidad, quien a los 39 años y con más de 1300 partidos sigue entre los mejores porteros del mundo– la primera línea merece mucho crédito. Y por supuesto, Massimiliano Allegri, el arquitecto de un muro impenetrable, quien a veces decide colocar desde el inicio al colombiano Juan Guillermo Cuadrado por Barzagli y jugar con cuatro defensores, pero en los últimos duelos europeos apostó a su fiable BBC.

Es un equipo que opera defensivamente con una concentración y una coordinación extrema. En el corazón está la clave: el tándem integrado por Andrea Barzagli, Leonardo Bonucci y Georgio Chiellini es el órgano principal del aparato de neutralización de la Juventus. Juegan juntos desde la temporada 2011/2012, la primera de Antonio Conte en Turín. Sus movimientos son el eje central de un bloque sólido. Se contraen sin pelota y se dilatan al recuperarla. Al momento de defender, Barzagli, Bonucci y Chiellini estrechan los espacios y forman una línea de cinco defensores con la incorporación de Dani Alves en la derecha y de Alex Sandro en la izquierda. El módulo italiano se compacta e intentan cubrir todo el ancho del campo, impidiéndole al rival generar grietas con pases filtrados o balones largos.

Con el balón, Barzagli, Bonucci y Chiellini juegan más separados, se amplían, y permiten a Alves y a Sandro jugar a la altura del mediocentro de turno y, al progresar en el campo, convertirse en atacantes auxiliares. Defensores centrales italianos y laterales brasileños, una combinación ideal, que tiene los condimentos justos de dos grandes tradiciones futbolísticas.

Cómo llegan Real Madrid y Juventus a Cardiff

La Vecchia Signora venció al Mónaco con un contundente 4-1 en el resultado global y llegará a la definición más aplacado para enfrentar la carga emocional de haber perdido cuatro finales consecutivas de Champions League, la más reciente ante el Barcelona en 2015. No obstante, tras conseguir la hegemonía en el fútbol de Italia, tiene la obligación de alzar un trofeo de índole continental. Sólo en dos ocasiones, en 1985 y 1996, la Juventus se ha coronado campeón de Europa. Deberán demostrar en Cardiff que han logrado madurar lo suficiente desde la derrota ante el Barça en Berlín hace dos años y que están en condiciones de volver a levantar la ‘Orejona’.

En el Real Madrid hay fortalecimiento tras imponerse en el derby madrileño ante el Atlético, en una serie que comenzó holgada con el triunfo 3-0 en el Santiago Bernabéu y terminó apretada por el la caída por 2-1 en el Vicente Calderón. Accedió a su tercera final de las últimas cuatro ediciones, donde ganó dos veces la Champions League (2014 y 2016). En la capital de Gales podrá conseguir la duodécima Copa de Europa en su hisotria.

Hay igualdad absoluta en el historial. En 18 enfrentamientos, ganaron ocho cada uno y empataron en dos oportunidades. Uno de los más recordados es la final de la edición de 1997/1998, cuando el Real Madrid salió campeón con gol de Predrag Mijatovic en Amsterdam. Aunque hay duelos más modernos: dos en la fase de grupos 2013/2014 y otros dos en la temporada siguiente, en las semifinales 2014-15. Duelos históricos, pero les quedó una cuenta pendiente. En el primero del 2013, Cristiano y Barzagli jugaron todo el partido, pero Chiellini se fue expulsado y luego Bale reemplazó a Benzema. En el segundo, también fase de grupos, estuvieron todos excepto Chiellini, que cumplió la fecha de suspensión. A la temporada siguiente, en la ida de las semifinales, Benzema estuvo fuera por lesión. Y en el desquite, minutos ante de que ingrese Barzagli, Benzema se había ido reemplazado por Chicharito Hernández. Quizás en Cardiff se pagué la deuda y podamos ver a la BBC de Madrid enfrentarse por primera vez a la BBC de Turín.