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Fuente: StudioFútbol

Para definirte, la palabra “GOL” siempre bastó; hoy, cualquier palabra es insuficiente para explicar el dolor que sentimos todos los que en algún momento disfrutamos con tu fútbol.

Y es que no hace falta haberte conocido para comprender lo alegre y espontáneo que fuiste, era suficiente con ver la felicidad que irradiabas cada vez que entrabas a la cancha a hacer lo que amabas y que incluso poco antes de tu partida, lo seguiste haciendo por unos cuantos minutos, como si el fútbol te hubiera querido dar un pequeño y último adiós, como si no hubiera querido dejarte ir sin disfrutarte por última vez.

No cesan las reacciones, la pena no se detiene, porque nos cuesta asimilar que se fue un hombre que nos hizo gritar, sonreír, celebrar, sufrir, enorgullecer y sentir que cada gol tuyo era un gol de todos los ecuatorianos.

Tienes 14 millones de hermanos que hoy están muy tristes, pero que pronto hablarán de la leyenda en que se convirtió el Chucho Benítez para el fútbol ecuatoriano; y te aseguro que con cada gol que griten estos 14 millones con la Tricolor enfundada, tú memoria será enaltecida. Sé que los estarás gritando con nosotros desde el cielo, sacándote la camiseta como tanto te gustaba y bailando junto al banderín del córner.

Trascendiste las fronteras, eres un ídolo en México y te fuiste campeón de una tierra que te ama tanto como la que te vio nacer. Recuerdo cuando hace poco, en aquella final del fútbol mexicano, todo el país estuvo pendiente de ti, porque fuiste un gran representante de los sueños de un país que infló el pecho viendo consagrarse a su goleador.

Uniste al Ecuador en tantas ocasiones en un enorme abrazo al son del grito de tus goles, lastimosamente hoy el país está unido en un valle de lágrimas que lloran tu deceso. Me queda la sensación de que nos diste más de lo que nosotros tuvimos la oportunidad de retribuirte, pero siento que eso nunca te molestó, porque las personas buenas como tú son felices llevando alegría a los demás sin pedir nada a cambio.

Ahora estás en un lugar mejor, jugando para el más grande de los equipos, eres el nuevo 11 del equipo de nuestro Dios.

Hasta siempre, gracias Chucho.