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Fuente: StudioFútbol

Entre la gran cantidad de frases que retumban en los oídos de las parcialidades cada vez que se acerca un Clásico del Astillero, destacan aquella que reza que “en los Clásicos no hay favoritos” y una muy repetida por sus protagonistas: “Es un partido aparte”.

Ciertamente, los Clásicos se viven de forma diferente, con respecto a los demás encuentros, en todos los niveles y para todos los implicados: Jugadores, cuerpos técnicos, dirigencias y, por supuesto, las hinchadas.

Sin embargo, los antecedentes de ambos equipos pueden generar una lectura previa del partido, que por lo general no se juega ni se goza: Se lucha. Y por eso, puede tornarse en un partido aparte, en el cual la realidad futbolística pasa a segundo plano y factores aleatorios adquieren protagonismo.

La realidad futbolística del Astillero pone a Emelec en este momento en una situación controversial, pues se erige como puntero del campeonato con 4 puntos por sobre su inmediato perseguidor y 2 partidos menos; pero al mismo tiempo encontramos a un Emelec que ya no luce como el equipo arrollador que inició el torneo y que apabulló a muchos rivales, sino como un conjunto disminuido al cual le han pasado factura su participación (hasta hace poco) en dos torneos, las lesiones que esto provocó, la irresponsabilidad e impericia de sus centrales que salieron expulsados y no podrán participar del Clásico, y la caída en el nivel de jugadores que venían siendo pilares de su zona ofensiva como Marcos Caicedo, quien en su momento fue el goleador del campeonato y responsable de que muchos partidos complicados para Emelec se resolvieran a su favor; y Marlon De Jesús, quien sigue siendo presa de sus limitaciones técnicas al momento de definir, lo cual puede costarle caro a los eléctricos en un partido a dientes apretados y pocas ocasiones de gol como un Clásico.

Lo cierto es que, en lo inmediato, Emelec no tiene una presión tan grande, considerando que tiene algún grado de holgura en la punta del torneo; pero su presión pasa por otro lado: El no haberle podido ganar hace ya bastante tiempo a su tradicional rival y la espina, que sin dudas aún queda, luego del 5-0 propinado por los amarillos en la última visita azul al Monumental.

Pero si bien Emelec llega con aquel bajón, su rival de barrio llega al partido del domingo con una irregularidad realmente preocupante, pues claramente muestra una falta de constancia en su rendimiento, con contrastes tan notorios como una goleada en casa ante la Universidad Católica (uno de los equipos que mejor juega en el país) y un pálido empate con el Macará (que muestra un bajísimo rendimiento en el torneo).

En lo que va del primer semestre del año, a Barcelona se le han comenzado a complicar, diluir y hasta escapar varios objetivos trazados para esta temporada, pues quedó fuera de la Libertadores y tiene muy pocas posibilidades de salir victorioso en esta primera etapa del campeonato.

Sin perjuicio de lo anterior, las razones por las cuales Barcelona inició tan mal, se han ido subsanando y aunque muestra irregularidad, también luce un crecimiento en su juego y sobre todo en su estado anímico, que llegó a notarse resquebrajado en buena parte del torneo.

Gustavo Costas encontró la figura táctica que mejor se acopla a los jugadores con que cuenta en su plantilla, comienza a encontrar su equipo ideal y las funciones idóneas para potencializar figuras que venían mostrando rendimientos muy por debajo de su nivel normal (Juan Carlos Paredes, Pedro Velasco, José Ayoví) y eso poco a poco le cambia la cara a este Barcelona, al cual le resta afianzar los puntos corregidos por Costas y erradicar por completo los errores cometidos, para volver a ser un equipo 100% competitivo.

Con poco por pelear en la primera etapa, una victoria en el Clásico puede ser para Barcelona el sprint final en su fase de recuperación y además una forma de quitarse de encima, al menos parcialmente, el peso del mal inicio de temporada sufrido.

Como mencionaba anteriormente, los Clásicos suelen ser más luchados que jugados, prevalecen la fuerza y las ganas por sobre la prolijidad y el buen juego, por lo que cualquier análisis futbolístico puede venirse abajo cuando se mueva el balón, sin embargo es importante recordar que mientras mejor se juegue, más cerca se va a estar de la victoria, aunque estemos hablando de “un partido aparte”.